Relatos intrascendentes

Por Santiago Andrés Hernández. 21 x 13 cm. 40 páginas.

Tomado del prólogo:

Dejar de leer a santiago Hernández es caer en un abismo de desolación parecido al síndrome de abstinencia. Alucinaciones banales, horrendos dolores, rasquiña en los sobacos: estos son algunos de los síntomas. Descubrirlo por primera vez se parece al primer trip: hay demasiados colores, puedes ver la música y tu cara en el espejo deviene monstruos fungiformes.

Santiago Hernández es un fenómeno cultural. Una fuerza de la naturaleza. Y no lo digo en el buen sentido. Sus textos ambivalentes te saltan a la cara como velocirraptores en pcp y luego te abofetean con poesía; cuatro páginas después no sabes por qué estás llorando.

Es necesario leer este libro.

 


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